
Desde Argentina:
AR$2.000
Desde otro país:
US$2,00
Más información
Este texto es para vos si sos madre y estás cansada de pedir presencia a tu pareja sin saber exactamente qué estás pidiendo. Si sentís que el mundo espera disponibilidad constante.
Este ensayo no está escrito por una mujer. Está escrito por un padre que se pregunta cuál es su lugar frente a la mujer que ama y la hija que está criando.
Y eso cambia algo.
Porque cuando una mujer lee cómo un hombre piensa su rol —no desde el mandato, sino desde la conciencia— se abre una posibilidad distinta: Una forma nueva de nombrar lo que necesitamos. Una manera más clara de pedir presencia sin tener que explicarlo todo desde cero.
Este texto no promete soluciones. Pero ofrece una imagen poderosa: la del hombre que entiende y honra su lugar.
Quizás lo leas y te sientas vista.
Quizás lo leas y encuentres palabras para conversaciones que todavía no tuvieron lugar.
Quizás lo leas y algo se ordene por dentro.
Quizás se lo puedas compartir a él.
Si sos madre y estás cansada de sostener sola la marea, este texto puede ser una brújula. No para exigir más. Sino para imaginar otra forma de estar juntos.