
La aplicación de pequeñas dosis de toxina botulínica a temprana edad frenaría la expansión de las primeras arrugas. Esta es la función principal del «baby bótox», un procedimiento rejuvenecedor no invasivo.
Los candidatos para estas inyecciones, por lo general, son jóvenes con arrugas incipientes que optan por el relleno para anticiparse a los pliegues marcados. El método propone una perspectiva novedosa de lo que normalmente es el bótox y tiene que ver con la dosificación de la sustancia, en la búsqueda de resultados naturales que favorezcan la apariencia del rostro.
Personas a partir de los 22 años y entrados en la década de los 30 son las que más solicitan este tratamiento , pretendiendo frenar las líneas de expresión superfinas y que no terminen convertidas en arrugas pronunciadas. Puede entenderse como una técnica correctiva y preventiva con resultados sutiles.

La aplicación de pequeñas dosis de toxina botulínica a temprana edad frenaría la expansión de las primeras arrugas. Esta es la función principal del «baby bótox», un procedimiento rejuvenecedor no invasivo.
Los candidatos para estas inyecciones, por lo general, son jóvenes con arrugas incipientes que optan por el relleno para anticiparse a los pliegues marcados. El método propone una perspectiva novedosa de lo que normalmente es el bótox y tiene que ver con la dosificación de la sustancia, en la búsqueda de resultados naturales que favorezcan la apariencia del rostro.
Personas a partir de los 22 años y entrados en la década de los 30 son las que más solicitan este tratamiento , pretendiendo frenar las líneas de expresión superfinas y que no terminen convertidas en arrugas pronunciadas. Puede entenderse como una técnica correctiva y preventiva con resultados sutiles.